Siéntete como uno de los personajes de Los hijos de la Tierra en las cuevas de Altamira

altamira

135 años han pasado desde que el naturalista Marcelino Sanz de Santuola y su hija dieran con uno de los mayores hallazgos arqueológicos de nuestro país: Las cuevas de Altamira. Un lugar que durante 1.400 años se mantuvo intacto al paso del tiempo y que se ha convertido en un gran estandarte de nuestro patrimonio histórico.

Ahora, tras permanecer 12 años cerrada, la cueva original de Altamira vuelve a abrir sus puertas al público no sin cierta polémica. En principio se trata solo de un experimento. De este modo hasta el mes de agosto pequeños grupos de visitantes entrarán en la cueva – cumpliendo con todos los protocolos de seguridad – mientras se mide su impacto humano; es decir, cómo afecta su presencia a la conservación de la cueva, un experimento del que dependerá su apertura definitiva.

Las visitas se desarrollan de un modo un tanto especial y no solo porque los visitantes tengan que ir ataviados como personal científico, sino porque únicamente cinco personas tendrán la oportunidad de visitar las cuevas en cada pase. Además, estos cinco afortunados serán seleccionados de forma aleatoria mediante sorteo entre todos los visitantes que hayan adquirido la entrada al museo.

El recorrido tendrá media hora de duración con paseo y visita y por supuesto estarán prohibidas todas aquellas actitudes u acciones que puedan interferir en la correcta conservación de la cueva tales como sacar fotografías.

En la cueva de Altamira encontrarás uno de los mejores ejemplos de arte paleolítico del mundo, un espacio en el que fácilmente podemos sentirnos como uno de los personajes de la saga de Jean Marie Auel, Los hijos de la tierra. Admirando las pinturas de la cueva podrás vivir en primera persona lo que experimentó la propia Ayla. Algo que ha hecho que hoy traigamos al blog esta noticia.

En Los hijos de la Tierra, famosa saga que comienza con el maravilloso libro El clan del oso cavernario en el que un terremoto, en la última fase de la Era Glacial, deja a la pequeña Ayla, una niña cromañón de cinco años, huérfana y sola. Afortunadamente encuentra refugio entre los miembros del clan, un grupo de neandertales, aunque su adaptación al grupo no será fácil.

Por ello, si tienes la posibilidad te recomendamos que no pierdas la oportunidad de visitar Altamira. Ya entres en la cueva o solo visites el museo será una oportunidad fantástica no solo de rendir homenaje a una de nuestras mejores sagas literarias, sino de aprender de la historia y viajar en el tiempo hasta uno de los periodos más importantes de la humanidad: La Prehistoria.

Imagen: EFE

 

 

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