El homenaje de Lucy Foley a sus abuelas

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En 2015 apostamos por Todo lo perdido y encontrado, de Lucy Foley, como nuestro libro del año, y no nos decepcionó. Un año después, sacamos al mercado una edición con precio especial, para que podáis disfrutar de esta hermosa historia por solo 9.90€.

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Corren los años ochenta y a Kate, una joven fotógrafa londinense, le está costando mucho sobreponerse a la muerte de su madre, una famosa bailarina de orígenes inciertos. Cuando recibe de manos de su abuela adoptiva el misterioso retrato de una mujer que guarda un sorprendente parecido con su madre, Kate se embarca en un viaje para desenmarañar su historia familiar que la llevará desde Córcega, donde está la casa del famoso pintor Thomas Stafford, hasta el París de los años treinta. En este inolvidable periplo, con el que pretende hacer las paces con su pasado, descubrirá una historia de amor truncada por la guerra y un gran misterio: ¿qué relación tiene el autor del cuadro con su madre? ¿Y con la propia Kate?

“Lucy Foley consigue recrear diferentes épocas con una prosa de gran visualidad que evoca imágenes, sonidos, olores y sabores de otros tiempos, devolviéndolos a nuestro presente.”
– Doble Lectura

“La nostalgia es el punto fuerte,  guardando cartas que hacen tanto daño como bien al leerlas, pinturas sepultadas para no abrir viejas heridas y recordando que todo tiempo pasado fue mejor.”
– La orilla de los libros

Lucy Foley dedica este libro a sus abuelas, “mujeres osadas y muy poco convencionales”. Confiesa que “quería que Alice fuera como ellas: valiente y generosa a la hora de tomar decisiones. Y quería que Kate se viera inspirada por Alice y sus decisiones como mi madre, mi hermana y yo nos inspiramos en la generación que nos precedió. ” Hoy recordamos la firma invitada de Lucy Foley:

Captura-de-pantalla-2016-01-07-a-las-13.49.20 - copia“La madre de mi padre, Margaret (nosotros la llamábamos “Mama”) murió hace poco a los noventa y cuatro años. Aún me cuesta creer que no voy a volver a oírla desgranar otro recuerdo de su ajetreada vida. Poco antes de morir me contó que, mientras estudiaba medicina durante la Segunda Guerra Mundial, la mandaron a medianoche al jardín de una mansión que se había reconvertido en hospital a buscar sangre para transfusiones en el cobertizo del jardín. Es una más de muchas otras anécdotas que me contó sobre esa época, como la vez que tuvieron que recoger bombas incendiarias del tejado de un hospital, o cuando sacó en brazos a los supervivientes de un bombardeo. Y no tenía ni veinte años.

Mama se casó tres veces, y tuvo dos grandes amores: mi abuelo, John Foley, un cirujano guapísimo que la llevó a bailar al Café de Paris en su primera cita, y junto a quien dio grandes fiestas en su casa de campo, y Gary O’Flynn, un médico bondadoso y artístico junto a quien viajó por todo el mundo. La suya es una historia real de pasión, tragedia y devoción, y nunca me cansé de escucharla. Hasta el día de su muerte, Mama fue la viva imagen de la elegancia y el intelecto: siempre llevaba un pañuelo de seda atado al cuello (tenía muchos; creo que nunca le vi uno repetido), y tenía un libro abierto al lado.

La madre de mi madre, Bubbles (“Abuelita” para mí) es la viva imagen de la vitalidad. Va en bicicleta a todas partes, y juega al tenis varias veces por semana. Estoy convencida de que ha descubierto el secreto de la eterna juventud, porque cada vez que la veo me parece más joven. Mi Abuelita es la mejor escritora de cartas que conozco, y mi acompañante favorita para ir al teatro.

Captura-de-pantalla-2016-01-07-a-las-13.49.20Mi pasión por contar historias la heredé de mi Abuelita. Siempre que íbamos a pasear por el bosque, me hablaba de los duendes y las hadas de los árboles, y las historias que me contaba para dormirme eran siempre sacadas de su fértil imaginación. Además, es una lectora voraz, y tiene una biblioteca maravillosa. Siempre que me quedaba en casa de mis abuelos podía elegir de entre su inmensa colección de libros infantiles: Enid Blyton, C.S. Lewis, Roald Dahl, Beatrix Potter.

Mi Abuelita regentó durante algún tiempo una tienda de antigüedades, y una de las cosas que más la fascinaban sobre los objetos que vendía eran las historias que tenían detrás. Puedo decir que mi Abuelita me influyó por dos vías: por un lado, su valentía y su capacidad para amar, rasgos que quise transmitir a Alice y a Kate, y la forma en que me inspiró a contar mis propias historias.

Escribí el libro pensando en mis abuelas, en mi madre y en mi hermana. Ellas fueron mi motivación, mi inspiración, y mis primeras lectoras.”

Esperamos que os haya gustado recordar con nosotros la realidad que inspiró a Lucy Foley para escribir Todo lo perdido y encontrado y que, para los que ya lo hayáis leído, os hayamos creado ganas  de releerlo, y los que no, que os animéis a haceros con esta preciosa novela :)

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