El primer caso de Vera Stanhope en tu bolsillo

dest - cuervos

¡Hola, lectores! ¿Cómo habéis empezado la semana? Después del agotador lunes, cogemos el martes con mucha energía y muchas ganas de leer. Hoy os recomendamos una de nuestras novelas negras favoritas: Una trampa para cuervos, de Ann Cleeves. En MAEVA la publicamos ya en 2014, así que es probable que la conozcáis. ¿Aún no? ¿Sois de los que no tienen mucho tiempo libre y aprovecháis los trayectos en transporte público para leer? ¡Ningún problema! La publicamos de nuevo en nuestro sello Embolsillo para que nadie tenga excusa para no leerla 😉

libros-portada-una-trampa-para-cuervos-bolsUNA TRAMPA PARA CUERVOS

Ann Cleeves

La bióloga Rachel Lambert llega a los Peninos del Norte, un fascinante paisaje entre Inglaterra y Escocia, para liderar un proyecto medioambiental, junto con Anne, una botánica local, y Grace, una zoóloga a la que no conoce. Al llegar a su refugio, Rachel se encuentra el cadáver de una vieja amiga que, aparentemente, se ha suicidado; pero enseguida empieza a sospechar que alguien la ha matado. Tras otra muerte inexplicable, la inspectora Vera Stanhope, una mujer madura que no siempre utiliza los métodos más ortodoxos, aparece en escena.
Una fascinante novela negra ambientada en una sugerente zona rural que pone en escena un supuesto suicidio, tres personalidades femeninas fuertes y una opaca investigación con muchos intereses ocultos.

Una trampa para cuervos es la primera novela de la serie de Vera Stanhope, en la que se basa la serie de televisión británica Vera. Vera se emitió por primera vez el 1 de mayo de 2011 en la cadena inglesa ITV. La séptima y última temporada de la serie se emitirá este año. En España se emite en TVE2.

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La autorafrenchphoto1
Ann Cleeves
(Gran Bretaña, 1954) empezó a escribir cuando ella y su marido, de profesión guardabosques, se instalaron en una región en la que había poco más que hacer que observar a los pájaros. Su serie policíaca protagonizada por Vera Stanhope pronto se volvió muy popular y, además de adaptarse a la televisión, le ha valido muchos premios y se ha publicado en más de veinte países.

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Así empieza Una trampa para cuervos:

.     Si por casualidad buscaras la Granja Baikie’s en un mapa del Servicio Estatal de Cartografía no figuraría por su nombre y, en cambio, la Granja Black Law, sí. Está resaltada con un cuadrado abierto y referenciada en letra pequeña en el Mapa n.º 80: PENINOS DEL NORTE, KIMMERSTON Y ÁREAS CIRCUNDANTES. No es fácil localizarla porque está justo en el pliegue del papel. La pista que sale de la carretera está representada con una línea de puntos, como un camino público. En el mapa, la granja está rodeada en tres de sus lados por porciones de color verde claro. Sobrepuestas a estas porciones hay unos arbolitos de Navidad dibujados con ordenador que indican un bosque. En el cuarto lado la página está en blanco, salvo por unas curvas de nivel marrones, hasta que se llega al arroyo. En este punto el arroyo es ancho, resaltado por dos líneas azul oscuro y coloreado con un azul más claro. Las líneas son sinuosas; el dibujo de un río que haría un niño. Este arroyo es el Skirl. Más allá, las curvas de nivel están muy juntas, dando a entender que las pendientes son pronunciadas. Las cimas están señaladas con unos símbolos que parecen nubecillas. Son peñas rocosas y tienen nombre: Fairburn, Black Law, Hope. Entre el arroyo y Hope Crag hay otro punto marcado con letras marrones, que dice: MINA DE PLOMO (ABANDONADA).
.     Desde el dormitorio de la Granja Black Law, Bella miraba hacia Fairburn Crag. Todavía quedaba nieve en las cimas. Bella veía la sombra oscura del bosque, los edificios de piedra gris al fondo de la era. Se volvió y fue al tocador. Con mano firme se pintó los labios; después, los frotó uno contra el otro y acabó apretándolos contra un pañuelo de papel. En el espejo veía a Dougie en la cama. Se miraron a los ojos. El párpado de él tembló y ella se hizo la ilusión de que intentaba guiñarle un ojo y decir: «Qué guapa estás hoy, cariño». Después de la embolia les habían dicho que era muy posible que recuperara el habla, pero no fue así.
.     –Solo bajo un rato a Baikie’s –informó–. Si aparece Rachael podría tardar un poco. ¿Estarás bien, verdad, mi amor?
.     Él asintió, sonrió con la boca torcida y le acarició el brazo con su mano sana.
.     –¿Quieres que ponga la tele?
.     Él asintió otra vez. Ella se inclinó para besarlo.
.     –Adiós –saludó.
.     En la cocina se puso las botas de agua y guardó los zapatos negros de piel en una bolsa de la compra. Fuera, un viento del este, que creaba remolinos de briznas de paja en la era, la dejó sin aliento.

(lee un poco más aquí)

¿Te animas a acompañar a Vera Stanhope en su primer caso?

Una trampa para cuervos, Embolsillo, ya en tu librería.

 

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