Nuestra novela más madrileña: La cajita de rapé

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¡Hola lectores! ¿Estáis listos para el fin de semana? En Madrid, más que listos, estamos expectantes, ya que este finde, para nosotros, tiene un día más. El 15 de mayo es el día grande de Madrid, festividad en la que se homenajea a su patrón, San Isidro. En Ediciones Maeva queremos unirnos a esta celebración aportando un poco de lectura; en este caso, nuestra novela más madrileña.

La cajita de rapé, de Javier Alonso García-Pozuelo

portada LA CAJITA DE RAP

España, 1861. Tras un cuarto de siglo como policía, José María Benítez, al frente de la comisaría de La Latina, ve al alcance de su mano el prestigioso puesto de inspector jefe de Madrid. Sin embargo, sus ambiciones personales quedan relegadas cuando en la casa de los Ribalter, una adinerada familia de su distrito, aparece muerta una criada. El crimen, que en un principio parece explicarse por un móvil económico, se complica cuando, en el transcurso de la investigación, comienzan a aflorar secretos familiares que vienen de muy lejos, de la isla de Cuba, donde el señor Ribalter amasó su fortuna.

Mientras José María Benítez y Ortega, su nuevo ayudante, un joven abogado malagueño sin experiencia policial, tratan de esclarecer este caso, que se complica a pasos agigantados, Madrid vive expectante la inminente apertura de Cortes. La ilusión de unidad con la que se ha combatido al imperio marroquí se ha desvanecido y en la Unión Liberal, liderada por el general O’Donnell, comienzan a sonar las primeras voces disidentes a raíz de la conducta del Gobierno con los campesinos andaluces condenados por la sublevación de Loja.

Benítez tendrá que enfrentarse a sus demonios personales y poner a prueba su integridad ante la cara más miserable del poder.

La España de La cajita de rapé

por Javier Alonso García-Pozuelo

El 24 de junio de 1858 fue inaugurado el Canal de Isabel II con la puesta en funcionamiento de una fuente instalada en la calle Ancha de San Bernardo, frente a la iglesia de Montserrat. Se cuenta que, impresionado con el enorme chorro que surgía del surtidor, el novelista de folletines Manuel Fernández y González exclamó: «Oh, maravilla de la civilización. Poner los ríos en pie». Aquella fuente de la que brotaban las aguas del Lozoya y que simboliza el enorme progreso material que experimentó España durante el reinado de Isabel II, ocupó dicho emplazamiento solo provisionalmente.

¿Sabías que su siguiente destino fue la Puerta del Sol y que el motivo para desinstalarla fue precisamente la gran altura que alcanzaba su chorro?

Puerta del Sol, 1870
Puerta del Sol, 1870

Con la solemne inauguración de la fuente de la calle Ancha de San Bernardo se culminaba una colosal obra de ingeniería dirigida por Lucio del Valle. Siete años antes, en un real decreto de 18 de junio de 1851 se decía «Madrid ve amenazada su existencia por la escasez de agua y el Gobierno no puede permanecer por más tiempo mero espectador de los sufrimientos actuales de los habitantes, ni aguardar con indiferencia las calamidades que amargan a una numerosa población que crece rápidamente».

¿Sabías que el principal promotor de esta gigantesca obra, el político del partido moderado, Juan Bravo Murillo, no recibió invitación oficial para asistir a la inauguración y que presenció el acto confundido entre la multitud, como un vecino más?

Congreso de los Diputados, 1853
Congreso de los Diputados, 1853

Estamos en 1858 y muchas tormentas políticas han llovido desde que Juan Bravo Murillo promoviese una obra de la envergadura del Canal de Isabel II. A lo largo de los siete años que duraron las obras, Lucio del Valle se sirvió para su construcción de un millar largo de presidiarios. Tres años después de la inauguración del Canal, en el verano de 1861, un barco con destino a Santo Domingo albergaba en sus bodegas a numerosos presos condenados a trabajar en la construcción de carreteras de la excolonia española que aquel mismo año había solicitado la reincorporación a la Corona de España.

¿Sabías que la mayoría de aquellos presidiarios fueron condenados por participar en una sublevación campesina que se conoció como la Revolución del pan y el queso?

Plaza de la Cebada, 1860
Plaza de la Cebada, 1860

El agua del Lozoya llegó a la capital y palió en buena parte la carestía secular en los meses de sequía, aunque la figura del aguador no fuese desterrada de las calles de Madrid hasta muchas décadas después. El reinado isabelino fue, sin duda, un periodo de grandes avances materiales y en aquellos años de mediados del siglo XIX, a los que Pedro Antonio de Alarcón bautizó como la «Edad de Oro de las Obras Públicas», España experimentó un importante cambio. A partir del año 1847 comienza a extenderse el alumbrado de gas por las calles de Madrid, en 1848 se inaugura la línea de ferrocarril Barcelona-Mataró y la telegrafía eléctrica se inicia en 1854.

¿Sabías que la corrupción política asociada al desarrollo de la red de ferrocarriles fue una de las principales causas de la Revolución de 1854 que, aunque no destronó a Isabel II, obligó a exiliarse a la Reina Madre?

Estación del Mediodía
Estación del Mediodía

1861, el año en que está ambientada La cajita de rapé, marca un punto de inflexión en el llamado Gobierno Largo de O’Donnell (1858-1863). La Unión Liberal, liderada por el general O’Donnell, había nacido como intento centrista de conciliar las políticas de los dos grandes partidos liberales (el partido Moderado y el Progresista) y de regenerar un sistema político corrupto, contra el que el propio O’Donnell se levantó en la Revolución del 54. Sin embargo, pese a las buenas intenciones, el progreso material disfrutado en los primeros años de su gobierno y un gran apoyo de amplios sectores de la sociedad (en parte promovido por el patriotismo despertado por las intervenciones exteriores, como la Guerra de Marruecos), en el año 1861 comienzan a levantarse importantes voces de disidencia dentro de la Unión Liberal. El incumplimiento de las reformas prometidas (ley de imprenta, descentralización, reforma de la Constitución) sumado a la dureza de las medidas tomadas contra los campesinos levantados en Andalucía, dan lugar a la aparición de las primeras disidencias en el seno de la Unión Liberal. Pese a ello y, en buena parte, debido a la compra de voluntades políticas, Leopoldo O’Donnell se mantendrá en el poder cerca de dos años más, hasta que Isabel II vuelva a otorgar su confianza a la fracción más conservadora y autoritaria del partido Moderado.

¿Te animas a celebrar San Isidro viajando al Madrid isabelino con La cajita de rapé?

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