De cómo surgió la idea de Pasaje al nuevo mundo

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¡Hola lectores! Comenzamos el mes de junio con novedades dispuestas a irse con vosotros de vacacaciones, y es que el verano (aunque no lo parezca) ya está a la vuelta de la esquina. Una de esas novedades, una gran novela de esas que invitan a soñar y a viajar a través de sus páginas es Pasaje al nuevo mundo, la primera novela publicada en castellano de Tània Juste.

Acompaña a la joven Berta Casals en su viaje a bordo del trasatlántico Reina Victoria Eugenia, rumbo a su destino al que tendrás que descubrir si llega ¿o no?

Esta y todas nuestras novelas podéis encontrarlas en nuestra caseta, la 137, en la Feria del Libro de Madrid (frente al stand de Información), porque allí seguimos, hasta el próximo domingo 10 de junio. Y recordad que todos nuestros libros ¡tienen un 10% de descuento en la Feria!

Y, cambiando de ciudad, nos trasladamos a Barcelona, donde la autora Tània Juste presentará su novela Pasaje al nuevo mundo el próximo jueves, 7 de junio, a las 19:00 h. en la Casa del Libro Rambla Cataluña (Rambla Cataluña, 37 – Barcelona).

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Seáis o no de Barcelona, si no podéis asistir a esta cita, queremos que igualmente conozcáis un poco más a Tània y su novela, y le hemos pedido que os cuente un poco más acerca de Pasaje al nuevo mundo:

DE CÓMO SURGIÓ LA IDEA QUE ME LLEVÓ A ESCRIBIR PASAJE AL NUEVO MUNDO

Todo empezó a raíz de un viaje a Argentina y después de unas cuantas lecturas acerca de las mujeres y los hombres que emigraron allí en el siglo pasado. A medida que recorría el país, esas historias de gente anónima que emprendió la gran aventura de sus vidas al otro lado del océano me llevaron a plantearme un montón de preguntas: ¿Cómo eran esas personas en realidad? ¿Qué sintieron al pisar por primera vez el transatlántico que los llevaría a América? ¿Surgieron las dudas, el terrible temor a haberse equivocado, en algún momento de la larga travesía? ¿Cuántos de ellos lograron alcanzar ese sueño que, desde su vida anterior en Europa, habían ido tejiendo? ¿Hasta qué punto somos capaces de empezar de nuevo?

América, ese continente que a principios del siglo XX aún se mantenía parcialmente virgen, se veía como una especie de hoja en blanco, como la tierra de las nuevas oportunidades y de la reinvención personal. Pero entonces se me ocurrió que nada acaba siendo como uno lo imagina desde el inicio, que resulta imposible adivinar cómo nos irá realmente, prever nuestra vida hasta el último detalle, porque en la gran aventura interviene implacablemente el destino y, por encima de todo, nuestras historias acaban siendo fruto de un sinfín de casualidades.

Bajo esta última premisa, tan poderosa como sorprendente, empecé a escribir mi nueva novela, Pasaje al nuevo mundo. La historia la protagonizan dos mujeres, dos muchachas que a finales de 1918 se embarcan en un gran transatlántico que sale del puerto de Barcelona con destino a Buenos Aires, el Reina Victoria Eugenia, un buque que existió realmente. Berta e Irina proceden de lugares muy distintos y sus historias nada tienen que ver: son dos completas desconocidas hasta el momento en que se embarcan. Y, sin embargo, ese viaje por mar, ese encuentro casual, transformará sus vidas para siempre.

Un barco de vapor de los de antes, una época que me apasiona, una serie de personajes mitad ficción mitad realidad que empezaban a poblar cada rincón de mi imaginación y para los cuales debía documentarme tanto en el viejo como en el nuevo continente. Y así fue: en Barcelona, peregriné de archivo en archivo buscando esos documentos de época, esos tesoros escondidos que en esta ocasión encontré principalmente en la biblioteca y el Archivo Histórico del Museo Marítimo de Barcelona. Fue allí donde conseguí los catálogos para el pasajero de la Compañía Trasatlántica, –a la cual pertenecía mi barco–, revistas y periódicos marítimos de esos años, viejos cuadernos de bitácora, ¡e incluso el plano original del Reina Victoria Eugenia! Cámara en mano, fotografié algunos de estos tesoros de manera casi furtiva, con el hambre de quien desea apoderarse de un trozo del alma que todavía vive en todos ellos. Y lo mismo hice en Buenos Aires, adonde volví una segunda vez con el instinto del detective que sabe bien qué busca y dónde encontrarlo.

De las librerías de viejo en la Calle Corrientes de Buenos Aires hasta la Patagonia, donde me enamoré de la tierra de los pioneros. Aun así, fue a mi regreso a Buenos Aires, de camino hacia casa, cuando encontré mi verdadero talismán, que me acompañaría a lo largo de los meses de escritura. Se hallaba escondido entre un montón de documentación que guarda y custodia el Museo de la Inmigración, un sitio que antiguamente se conocía como el Hotel de Inmigrantes y que podríamos definir como una especie de Ellis Island a la argentina: un edificio situado en el puerto de Buenos Aires donde se daba techo, comida, asistencia sanitaria y asesoramiento a todos los recién llegados al nuevo mundo sin trabajo ni hogar donde quedarse. Allí me hice con el listado de pasajeros de una de las travesías que el Reina Victoria Eugenia, mi transatlántico, realizó a finales de aquel 1918. Nombres y apellidos, nacionalidades, profesiones… Todos ellos me han acompañado de cerca hasta escribir el último párrafo de Pasaje al nuevo mundo, y quién sabe cuánto hay de sus almas en cada uno de los personajes que transitan por el libro. El caso es que ni siquiera he podido agradecer como es debido a nadie este tesoro, pues fue un ángel anónimo quien me lo ofreció. Tan pronto como lo tuve en mis manos, –¡no acababa de creer mi suerte! –, salí de allí tan deprisa como el niño a quien han regalado una golosina casi por casualidad, un poco a hurtadillas, y entonces huye antes de que nadie pueda arrebatárselo. Así pues, desde la distancia y con la seguridad de haberlo saboreado plenamente, te digo “gracias, ángel sin nombre. Un día volveré a visitarte y a agradecértelo en persona”.

Feliz lectura


Pasaje al nuevo mundo
Tània Justeportada PASAJE AL NUEVO MUNDO

Una apasionante travesía en un transatlántico a principios del siglo XX decidirá el destino de una joven barcelonesa.
Puerto de Barcelona, mayo de 1918. Berta Casals es una joven de veinte años que se embarca en el trasatlántico Reina Victoria Eugenia rumbo a Argentina, adonde se dirige para contraer matrimonio con Julio Mitchell, un acaudalado ganadero de la Patagonia y amigo de la familia a quien apenas conoce. Tras la muerte de su madre, Berta ha decidido aceptar la propuesta de matrimonio para dar un nuevo rumbo a su vida, lejos de una Europa que se desangra por la guerra. Durante su travesía, Berta se aburre de las formalidades y rígidas normas de los elitistas pasajeros de primera clase. Su única confidente en el barco será Irina, pues ambas muchachas comparten su rechazo a los usos y costumbres encorsetados de sus compañeros de travesía, y pronto se verán unidas por una fuerte amistad. Al llegar a América, las dos amigas deciden dar un paso que transformará sus vidas para siempre.

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