Vencer al color: la revuelta de Soweto

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¡Hola lectores! Todos nuestros lectores sabéis ya que en Ediciones Maeva tenemos debilidad por las grandes historias, y que aquellas que, además, mediante la ficción hacen un homenaje a historias reales nos tocan de una forma especial. El próximo 16 de junio se celebra en Sudáfrica el Día de la Juventud, en conmemoración de un hecho real que sienta las bases de una de nuestras novelas más recientes: Si no sabes la letra, tararea. Por eso, 42 años después del suceso, queremos recordar en nuestro pequeño espacio en la red los Disturbios de Soweto, cuando el 16 de junio de 1976 decenas de estudiantes se manifestaron contra la segregación racial y la violencia de los blancos en Johannesburgo.

La ficción se encuentra con la realidad en Si no sabes la letra, tararea. En la novela de Bianca Marais, sudafricana nacida ese mismo año, somos testigos del apartheid y las revueltas de Soweto a través de los ojos de Beauty Mbali, una mujer negra que viaja a Soweto desde Transkei, su bantustán natal, en busca de su hija.

Eunice, la mujer que inspira el personaje de Beauty

«Empecé a escribir este libro como tributo a Eunice –una forma de tratar de entender realmente la vida que había llevado─ y como una forma de aceptar las emociones en conflicto que tenía sobre mi pasado privilegiado. Y fue solo mientras escribía este libro cuando me di cuenta, con mucha vergüenza, de cuánto me había equivocado. Siempre había pensado que la tragedia del apartheid era, principalmente, la forma inhumana que había impedido que Eunice y yo compartiéramos nuestras vidas, cuando, en realidad, la verdadera tragedia fue que yo no formara parte de la vida de Eunice en absoluto.»
Bianca Marais

El 16 de junio de 1976, la Ley de Educación Bantú sacó a los estudiantes negros del barrio de Soweto a las calles. Los manifestantes, que en su mayoría no superaban los 16 años de edad, inundaron las calles de lemas como “Abajo el afrikaans, abajo la ley bantú”, “el afrikaans es el idioma del opresor” o “si aprendemos afrikaans, que Vorster aprenda zulú” en respuesta a esta ley, que obligaba a estudiar en afrikáans (el idioma de los blancos) al menos la mitad de las asignaturas e imponía lamentables condiciones educativas para la población negra.

«Mi hermano me mandó una carta hablando de mi hija. Está pasando este año con su familia en Soweto para terminar sus estudios. Pero en el asentamiento debe de haber muchos altercados, porque mi hermano me dice que mi hija corre peligro. Voy a traérmela de vuelta.»

Beauty Mbali, Si no sabes la letra, tararea

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«Puede que estén luchando por una causa de adultos, pero no dejan de ser unos críos.»

En un momento de la manifestación, algunos estudiantes tiran piedras, recibiendo como respuesta por parte del ejército gas lacrimógeno y disparos.

«Después se oye una sonora detonación. Los cánticos se convierten en gritos. El aire se ensucia con olor a humo ácido. Un bote choca contra un hombro delante de mí y sale dando vueltas. […] Lo último que escucho antes de que todo se vuelva negro es el sonido de disparos y el ladrido de perros. Las balas de plata y las bestias negras del hombre blanco se abalanzan sobre nosotros.»

Beauty Mbali, Si no sabes la letra, tararea

La policia sudafricana golpea a un grupo de mujeres africanas en Durban en 1959.

Los enfrentamientos continuaron y las protestas se repitieron en otros barrios y ciudades del país. La Comisión de Investigación del caso estima que en estas revueltas murieron al menos 575 personas, la mayoría menores de edad. La masacre de Soweto marcó un antes y un después en la historia del apartheid, pues la crueldad y la violación de derechos quedaron descubiertos al mundo, en parte gracias al periodista San Nzima. La foto que tomó del trágico instante en que un joven corre con un niño de solo doce años en brazos y que murió poco después dio la vuelta al mundo. El niño, Hector Pieterson, se convirtió en un símbolo de la masacre y su muerte fue un detonante para el principio del fin del apartheid.

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Tras casi un siglo de discriminación racial, el Gobierno sudafricano puso fin al apartheid en 1993, diecisiete años después de los disturbios de Soweto que tantas vidas costó. Cuarenta y dos años después, en yoleomaeva rendimos nuestro pequeño homenaje a los valientes estudiantes que lucharon por sus derechos tratando de vencer al color.

Feliz lectura


portada SI NO SABES LA LETRA TARAREA

Si no sabes la letra, tararea
Bianca Marais

Separadas por el color de su piel, sus caminos no estaban destinados a cruzarse.
La vida bajo el régimen del apartheid ha creado un futuro cómodo para Robin Conrad, una niña blanca de nueve años que vive con sus padres en Johannesburgo. En el mismo país, pero a mundos de distancia, Beauty Mbali, una mujer de etnia xhosa que vive en una aldea rural de una reserva bantú del Transkei, lucha por sacar adelante a sus hijos tras la muerte de su esposo. Ambas vidas se han construido sobre la división entre razas, y no estaban destinadas a cruzarse… Hasta que estalla la revuelta de Soweto y una protesta de estudiantes negros prende la mecha del conflicto racial, alterando los cimientos sobre los que se erige una sociedad segregada. Este hecho sacude sus mundos, provo-cando la muerte de los padres de Robin y la desaparición de la hija de Beauty. Relatada alternando las voces de Robin y Beauty, las narraciones entretejidas forman un tapiz rico y complejo de las emociones y tensiones en el corazón de la Sudáfrica del apartheid.

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