Un espejo de nuestra realidad: El juego de la memoria

dest MEMORIA

¡Hola lectores! Se acerca Halloween y este año os vamos a proponer una forma un poco diferente de pasar miedo con una pregunta: ¿imagináis que solo pudierais recordar lo que hicisteis ayer? ¿O, si sois afortunados, también el día anterior? Esta es la premisa de la que parte El juego de la memoria, la primera novela de Felicia Yap, un thriller psicológico que no os dejará indiferentes.

El libro como espejo
Por qué escribí el thriller filosófico El juego de la memoria

por Felicia Yap

Mi prometido Alex y yo íbamos de camino a una escuela de baile en Cambridge a finales de 2014 cuando me asaltó una pregunta: ¿cómo resolver un asesinato si solo recuerdas el día de ayer? La idea me intrigó tanto que no pude parar de pensar en ello hasta después de llegar al estudio y empezar a bailar tango (mi baile favorito). Tracé las primeras líneas de El juego de la memoria en la pista de baile aquella noche, entre vueltas y giros. Pero un segundo “y si…” me asaltó aquella noche: ¿Y si la sociedad estuviera dividida entre la gente que solo recuerda un día y la gente capaz de recordar dos?

Las dos preguntas me tenían tan fascinada que empecé a escribir al día siguiente. Un hombre y una mujer casados se colaron en la primera página porque sentía curiosidad por averiguar cómo un día extra de memoria podría afectar la vida cotidiana.

En El juego de la memoria, el escritor convertido en político Mark Henry Evans es un Duo que recuerda tanto el día de ayer como el anterior, pero su mujer Uno Claire solo recuerda el día de ayer. Cuando aparece el cadáver de una mujer en el río Cam (la policía cree que se trata de la amante de Mark y que él la mató dos días atrás), se crea una tensión entre Mark y Claire, ya que él recuerda más que su esposa.

La división basada en la memoria

Mientras escribía el libro, me volví cada vez más consciente de la división basada en la capacidad de recordar que existe en nuestro propio mundo. La dualidad “Uno-Duo” de El juego de la memoria es más real de lo que parece. En nuestra propia sociedad, las personas que gozan de una mejor memoria tienden a llegar más lejos en la vida. A estos les resulta más sencillo aprobar exámenes, por ejemplo, porque estos suelen consistir en memorizar datos. Si la gente es capaz de recordar los datos o respuestas correctos, es más probable que obtengan mejores calificaciones y consigan, por tanto, acceder a mejores universidades y puestos de trabajo. La gente con peor memoria a menudo se queda a la cola de la sociedad (por ejemplo, las personas que acaban padeciendo enfermedades como demencia o Alzheimer acaban recluidos en instituciones).

También pretendía que El juego de la memoria nos pagara con nuestra propia moneda. En concreto, quería explorar cómo una persona con memoria completa podría sufrir en un mundo de amnésicos de la misma forma que la gente con problemas de memoria suele tener problemas en nuestra sociedad (las personas con demencia a menudo pierden sus amistades, por ejemplo). En El juego de la memoria, mi villana Sophia goza de memoria completa. Esto le otorga una percepción única del mundo de memoria deficiente en el que habita. Con Sophia quería explorar la relación triangular entre la memoria, el amor y el odio, cómo la habilidad de Sophia para recordar el pasado provoca en ella amor… u odio.

Así es el mundo distópico en el que se desarrolla la acción de El juego de la memoria. Pero no solo la capacidad de recordar que las personas llevan en su código genético es un reflejo distópico de nuestra sociedad: la tecnología también juega un papel importante, ya que el lanzamiento del diario electrónico supone un antes y un después en El juego de la memoria. Pero ¿es este factor tan diferente de nuestra realidad? Pensadlo un momento: ¿sois capaces de recordar vuestras citas y eventos sin mirar la agenda del móvil? ¿Cuántos cumpleaños de amigos podéis recordar sin que os lo recuerde vuestro Facebook?

Al mismo tiempo, quería que El juego de la memoria mostrara un fiel reflejo de la naturaleza escurridiza de nuestros recuerdos, de nuestra capacidad de autoengañarnos. Me fascina la naturaleza selectiva de nuestra memoria, cómo a menudo embellecemos algunos detalles en nuestra cabeza, cómo los recuerdos se transforman con el tiempo. Otras investigaciones sugieren que el ochenta por ciento de lo que recordamos (lo que pensamos que ocurrió) no es lo que ocurrió en realidad. ¿Qué pasaría si no pudiéramos recordar los delitos que cometimos en el pasado? ¿Y si consiguiéramos autoconvencernos de que no somos culpables? El juego de la memoria explora ese triángulo amoroso entre la verdad, la mentira y la memoria. Es una historia de verdades adornadas disfrazadas de recuerdos, de mentiras que elegimos contarnos, de los pasados que elegimos.

Tecnología y memoria

En El juego de la memoria, las personas confían en sus diarios electrónicos (llamados iDiaries) para recordar su pasado. Dependen de las entradas de sus diarios electrónicos para comprender quiénes son, de dónde vienen y a dónde van… Quería que el iDiary reflejara nuestras propias preocupaciones digitales, particularmente nuestra creciente obsesión con (y dependencia de) la tecnología para aferrarnos al pasado. Estudios científicos recientes sugieren que nuestra creciente confianza en la tecnología está paradójicamente afectando a nuestra capacidad de recordar. En concreto, las búsquedas en Google y Wikipedia nos hacen más difícil retener la información sin ayuda de un ordenador o nuestro smartphone.

También quería reflejar nuestro desesperado deseo de aferrarnos al presente. Todos estamos ansiosos por fotografiar momentos maravillosos, hacer selfies o vídeos, grabar acontecimientos importantes antes de que se vayan para siempre. El deseo instintivo de recordar el presente es común para todos nosotros. Es algo que nos hace humanos, y que está relacionado con el arraigado (e igualmente humano) miedo a olvidar. Personalmente, me da miedo olvidar quién soy, qué me hace ser quien soy. De dónde vengo, qué hago en el momento presente, y dónde espero estar en el futuro. Porque esto sería equivalente a perder mi identidad, mi conciencia de mí misma.

Otro de los temas que pretendía explorar la discrepancia entre nuestras vidas pública y privada. Me intriga saber cómo elegimos conscientemente mostrarnos a nosotros mismos en la esfera digital, cómo a menudo preferimos reflejar cosas más apetecibles sobre nosotros en las redes sociales. Lo que llega a las plataformas electrónicas es a menudo lo que escogemos compartir sobre nuestra vida, versiones adornadas de la realidad (como esos atractivos filtros en nuestros selfies en Instagram, por ejemplo).

Finalmente, en la era de las “noticias falsas”, me fascina la veracidad de la información en las plataformas digitales. ¿Es lo que nos cuentan nuestros dispositivos electrónicos real? ¿Qué es verdad? ¿Qué es falso? ¿Podemos creer realmente en la información publicada en estas plataformas? El juego de la memoria va, en parte, de la falta de fiabilidad de la información en la era digital, las líneas difuminadas entre la realidad y la ficción.

¿Seguís estando seguros de que el mundo de El juego de la memoria es tan distópico, tan diferente al real? Esperamos vuestros comentarios al respecto en nuestras redes sociales (¡ya sabéis dónde encontrarnos!)

El juego de la memoria surgió de un viaje y se convirtió en un viaje en sí mismo, una incursión filosófica en el significado más profundo de la memoria. […] Espero que sea un libro que no olvidéis.

Feliz lectura


Original.inddEl juego de la memoria
Felicia Yap

En la realidad de El juego de la memoria existen dos tipos de personas: los Uno, que pueden recordar solo un día, el de ayer; y los Duo, que también recuerdan el día de antes de ayer y que, por lo tanto, pertenecen a la clase privilegiada. Claire y Mark Evans forman un matrimonio mixto, algo poco común. Claire, Uno, es ama de casa, y Mark, Duo, es un exitoso novelista que se prepara para lanzar su carrera política. Aparentemente son el ejemplo perfecto de la política de tolerancia e igualdad, hasta que en la orilla de un río aparece el cuerpo de una mujer. A partir de entonces, el enigmático detective Hans Richardson entra en sus vidas y empieza la investigación en un mundo en el que la memoria es muy frágil.

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